Deslizamientos aún acechan sitio de origen del aluvión en Tiquipaya

Fecha: 2018-12-03

El sonido del agua que corre por la parte alta del río Taquiña con la llegada de las primeras lluvias es ensordecedor. A ocho meses del aluvión, aún hay deslizamientos en el cerro de Linkupata, donde se originó el desastre que el 6 de febrero cobró la vida de cinco personas y destruyó más de un centenar de viviendas. Cada vez que el terreno cede, se forma un turbión que arrastra piedras y lodo. Los deslizamientos son leves, pero mantienen en vilo a la población de la parte baja del Tunari, principalmente en Linkupata, Crusani, Laguna Taquiña y Cara Linde, además de las zonas urbanas de Juventud Chilimarca y Molle Molle Noroeste. La gente cuenta que cuando llueve vuelve a su mente el recuerdo del aluvión. La marca de los deslizamientos es bastante notoria desde lo alto del cerro Linkupata. Se trata de un sitio de difícil al acceso al que se puede llegar en vehículo únicamente hasta cuatro kilómetros más allá de la cervecería Taquiña, luego hay que seguir caminando unos tres kilómetros hasta que el camino se corta por rocas y la tierra. Durante la caminata, es posible apreciar los sectores de cerro que se deslizaron. Se encuentran sin vegetación, tanto en el sector oeste como este. Miden más de 20 metros y se observan pequeñas filtraciones que salen desde el interior de la serranía. A lo largo del camino, se encuentran enormes rocas de hasta 10 metros de alto que van quedando por el arrastre del aluvión. También troncos y ramas de gran tamaño. De igual modo, es posible ver que tan sólo unos metros más lejos otro hubo deslizamiento, pero es casi imposible llegar hasta el lugar debido que se formó una especie de cañadón por donde sólo pasa el agua. En tanto, la vegetación nativa que había junto al caudal desapareció. Permanecen algunos árboles de kewiña y de otras especies, notablemente afectados por la mazamorra. Según los pobladores, hay al menos tres puntos de alto riesgo. El primero está a dos kilómetros del lugar donde se desprendió el cerro. Más puntos El segundo sector de riesgo está a cuatro kilómetros del punto inicial y el tercero, a cinco kilómetros. “Las autoridades vienen cada semana, pero no hicieron cambios en la parte alta del río, sólo abajo en la zona urbana. No atacan la raíz del problema y, si esto sigue así, el riesgo de un desastre va a seguir”, señaló una vecina, Leydi Camacho. Según las autoridades, hay varios motivos por los que esto ocurrió y que aún no se subsanan. El suelo se encontraba erosionado por la sequía, incendios en la zona y además no contaba con vegetación. Limpieza Luego de las primeras lluvias de la temporada, se levantó una alerta, pues al menos tres viviendas se inundaron con la crecida del río Taquiña. Esto dejó en evidencia un trabajo de limpieza improvisado y que generó más problemas que soluciones. Luego de las medidas de presión, comenzaron a trabajar de manera más planificada. Es así que hoy se ven mejoras notables. “Llegó harta maquinaria y comenzaron a limpiar bien, pero aún hay mucho por hacer. El peligro sigue y tenemos miedo porque ya estamos con lluvias. Durante varios meses no había agua en el río, pero ahora vuelve a bajar como cuando ocurrió la mazamorra”, señaló un vecino del sector, Luis Ramallo. Gaviones El río Taquiña contaba con gaviones construidos en los 90, pero se los llevó la mazamorra. Ahora, se reconstruyeron y además se hicieron seis colmatadores, cuatro de ellos naturales y dos implantados en el caudal, según el secretario de la Madre Tierra, Gonzalo Muñoz. El objetivo de estos sistemas es reducir la velocidad del agua y retener la palizada que descienda en caso de un deslizamiento. Sin embargo, aún resta trabajar en el manejo integral de la cuenca. SUBCUENCA Taquiña lleva agua al río Rocha El río Taquiña, uno de los tres más riesgosos de Tiquipaya, es una subcuenca que forma parte del río Rocha, un afluente que cruza casi toda la región metropolitana, desde Sacaba hasta Sipe Sipe, y recibe casi toda el agua que escurre del Tunari. Uno de sus cauces más importantes es el río Taquiña, debido a que en época de lluvias su aporte es considerable. Asimismo, según el director del Servicio Departamental de Cuencas, Juan Pablo Patiño, se trata de uno de los más peligrosos, porque tiene crecidas repentinas. A esto se suma que, con el paso de los años su curso, ha quedado “estrangulando” y sus franjas de seguridad se han reducido considerablemente. SEPA MÁS El mayor aluvión de la historia de Tiquipaya La noche del 6 de febrero permanece grabada en la mente de los habitantes de Tiquipaya, pues desde las 18:00 grandes cantidades de mazamorra descendieron desde lo alto del Parque Tunari por el río Taquiña. Lodo, rocas y troncos bajaron durante varias horas seguidas y luego de manera interrumpida hasta superar los seis metros de alto. La mazamorra se cobró cinco vidas El aluvión bajó con fuerza y de manera sorpresiva. Esto provocó que cinco personas no lograran escapar y sus cuerpos se encontraran a lo largo de una semana. La mazamorra se cobró las vidas de Gamaliel Rojas (12), Héctor Torrico (77), Jhanet Nina (37), Paulina Montaño (42) y Teodoro Acuña (78). Desastre develó zonas rojas de loteamientos La mazamorra afectó a varias viviendas. Algunas se encontraban fuera de la franja de seguridad y sufrieron por un desvío que hizo el aluvión. Sin embargo, otros manzanos estaban de manera ilegal dentro de la franja y también comunidades sobre la cota 2.750, el límite urbanizable. La presión de los vecinos se impuso a la seguridad Después del aluvión, el peor desastre que Tiquipaya ha soportado, aún hay un centenar de viviendas en la zona de riesgo. Y aunque el Ejecutivo municipal gestionó ampliar la franja de seguridad de 15 a 25 metros en la parte más angosta, el Concejo Municipal y los propios vecinos rechazaron la alternativa, dando prioridad a sus edificaciones. “No nos vamos a mover. Es nuestro trabajo de muchos años, nuestros ahorros. Las autoridades tienen que brindar la seguridad limpiando todo y tomando las medidas preventivas necesarias”, manifestó un dirigente. Sin embargo, el jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Gobernación, así como autoridades departamentales, señala que el riesgo siempre existirá si las casas continúan construidas donde estaban y no se le da mayor espacio al afluente del río Taquiña. Finalmente, el Concejo cedió y hoy por hoy se tienen viviendas casi terminadas de construir junto a otras que están casi por desplomarse, pues aún no se retiró toda la mazamorra del aluvión. ANÁLISIS “Los trabajos que han hecho no resolvieron el problema” Estuve por Tiquipaya y observé que la limpieza del río no es nada segura, porque no es estable. Sólo se acumuló el material a los lados y no asegura nada a población. No va a ser fácil controlar. Si hay crecidas de consideración, las socavaciones van a ser mayores y se va a derrumbar y colapsar. Los trabajos que han hecho no han resuelto el problema de fondo. Ahora es complicado que logren algo, porque ya está lloviendo y esto dificulta. Además, como sigue bajando mazamorra, se tiene el problema que lo que se pueda estar haciendo lo destroza o toca hacerlo una y otra vez. A esto se suma que, con los recursos que asigna la Gobernación o el municipio, tampoco es suficiente. Los 30 mil dólares que dicen haber asignado van a apoyar en muy poco en relación al trabajo que se debe hacer.