Desborde de dos ríos dañó casas y cultivos

Fecha: 2018-11-21

El desborde de los ríos Paracaya, en Punata, y Pocoata, en Arani, de Cochabamba, dañó varias viviendas y cultivos como consecuencia de la persistente lluvia registrada en los últimos días en la región del valle alto de ese departamento. Según Los Tiempos, en Punata, el desborde del río Paracaya inundó al menos 10 viviendas en Chaupisuyo, una comunidad que está al frente del templo Santa Lucía, en la carretera Punata-Arani. “El agua se llevó todas mis cosas. Mi azúcar, mi arroz, mis conejos y mis gallinas. Estábamos durmiendo y hemos escuchando entrar el agua, ese rato hemos llevado nuestras cosas al lado donde nuestro vecino, todas nuestras cosas están mojadas”, lamentó Epifanía Ricaldiz, una afectada. Severo Camacho contó que tuvo que correr hasta el canal de riegos, en Paracaya, para abrir la compuerta para dar paso al agua que estaba desbordándose hacia sus casas y cultivos. “Escuché entrar el agua y me fui corriendo al canal. Pensé ‘la compuerta debe estar cerrada’ y directo fui hasta ahí, y cuando volví saqué mi refrigerador y mis demás cosas. Ahora tengo miedo que con el tiempo se dañe mi casa porque es de adobe”, declaró. Otro daño que sufrieron los comunarios de Chaupisuyo fue la perdida de algunos animales como conejos y gallinas. Entretanto, en Arani, en la comunidad de Pocoata, las precipitaciones acabaron con centenares de cultivos de durazno, cebolla, papa, haba y maíz que comenzaban a brotar. Además, de destruir un criadero de peces que estaba construido cerca del río Pocoata. Las pérdidas aún no fueron evaluadas, sin embargo, los comunarios señalaron que por parcela invierten entre 1.000 y 1.500 bolivianos en semilla, abono y el trabajo que se emplea para productos como papa, cebolla, maíz y haba; mientras que para los árboles de durazno la inversión es distinta. La riada dejó afectadas a tres zonas de Pocoata, pero las autoridades aún no cuantificaron los daños, informó el jefe de la Unidad de Riesgos de la Gobernación, Óscar Soriano. Entretanto, la persistente lluvia y la falta de manejo provocaron la caída de varios árboles de molle y paraíso. Los más graves ocurrieron en Sarco, donde un molle se desmoronó sobre el muro de una vivienda.